Buscando respuestas

Con el cambio llega la transformación. Ese cambio de piel. Esa metamorfosis de capas sutiles y profundas que nos daban una falsa seguridad y que, sin darnos cuenta, empezaron a estancarnos y a hacernos pequeñas.

Y en esa alquimia entre lo nuevo y lo viejo se nos presenta el vacío. Ese espacio en medio del cosmos que puede serlo todo, pero que se siente como la nada. Nos pide fe, porque no hay nada tangible a lo cual podamos aferrarnos. Nos pide soltar y rendirnos, entregarlo todo, para comenzar a transmutar.

Este espacio, tan carente de control, nos llevará a rincones oscuros de nuestro ser. No te preocupes: es parte del plan. En esas esquinas abandonadas de ti está la liberación. La nostalgia y la melancolía se despiden del pasado a su propio ritmo. La esperanza y el amor te impulsan hacia lo nuevo.

En ese baile que te lleva dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás aparece la confusión: la sensación de vértigo y el desesperado intento de aferrarte a algo, a cualquier cosa. Y muchas veces, es justo en ese momento exacto donde llegan las respuestas. Intentos de buscar historias que, con sus palabras, nos calmen y nos inyecten una gota momentánea de seguridad. A medida que esas letras entran por nuestros oídos y se almacenan en la mente, el cuerpo comienza a sentirse cansado.

¿Cuánto tiempo pasamos buscando respuestas afuera para que el vacío se vuelva más soportable? ¿Sirve realmente de algo?

Respira profundo y conecta con tu corazón. La magia del vacío no es entender: es sentir. Darle espacio a la melancolía, a la nostalgia, al dolor, a la esperanza, al miedo, a todo. Sentarte un ratito cada día en esos rincones deshabitados de ti.

Cuando empiezas a permitirte sentir más que entender, algo se suelta. La alquimia puede ocurrir. La piel puede caer tranquila, capa por capa, y la nueva puede nacer. Habrá días en que te sientas con menos energía y otros con más. Y es ese espiral el que te presentará a una versión más profunda de ti.

Con amor,

Vale

Anterior
Anterior

El arte de experimentar

Siguiente
Siguiente

La despedida