El sentido
Ahí en medio del cambio, entre tu versión del pasado y tu versión del futuro: estás tú. A veces pasamos por alto lo que somos hoy, dejándonos hipnotizar por las promesas que nos hacemos del mañana. ¿Y si cuando logre todas esas cosas me doy cuenta de que no estaba viviendo? Probablemente me sentiría vacía, encontrando una nueva promesa a la cual aferrarme.
No quiero que la vida se me pase por delante por estar mirando lo que aún no tengo o no soy. Cómo si fuese una ola en medio del mar que se eleva, quiero honrar a mi yo de hoy. Quiero saborearlo, gozarlo, disfrutarlo, sentirlo, olerlo, llorarlo, nadar en él, contraerme y expandirme dentro de sus pulmones. Quiero vivir a través de su piel: conversar, reír, salir, conocer, explorar, observar todos esos colores que solo hoy se verán desde este ángulo tan particular.
Hace unos días en medio del caos que me ocurría, me preguntaba cuál era el sentido de todo lo que he trabajado en mí misma, me sentía un fracaso en medio de mi proceso de cambio. Iba manejando, y de repente ví el atardecer detrás de las montañas, sentí el aire entrar por mi ventana. Vi todos los carteles de la costanera recordándome que hay mucho que aún no tengo o no resuelvo. Y ahí estaba yo, manejando y llorando, queriendo esconderme en la promesa de lo que algún día será. ¿Por qué escapamos de lo que somos hoy? ¿Cuál es el sentido?
Me dejé envolver por el acto revolucionario de decidir vivir desde lo que soy hoy. De disfrutar la armonía y caos que mi versión actual implica. ¿Y sabes qué? Este espacio entre lo que ya no soy y seré, es exactamente el sentido.
Con amor,
Vale